Francisca Hosiasson
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Lifestyle

01.10.2018

Supermercados zero-waste y una vida libre de plástico

¿Cómo sería hacer las compras del mes sin dejar ningún tipo de residuo?

Supermercados zero-waste y una vida libre de plástico

Los residuos plásticos se están convirtiendo en uno de los principales enemigos del planeta.

Puntualmente, son las especies marinas las principales afectadas: según un estudio que mide los Impactos de la contaminación marina y plástica de las costas, hay 97 las especies vertebradas del Pacífico Sur que están siendo afectadas por plástico, entre las que hay aves marinas, peces, mamíferos y tortugas.

Poniéndole una cifra concreta a esta realidad, no queda más que buscar cómo paliar este impacto tan negativo para el medioambiente. Si nos ponemos a pensar cuánto plástico utilizamos individualmente en cada una de las cosas que hacemos/consumimos a diario, el impacto será enorme.

Si bien la nueva ley que prohibe la entrega de bolsas plásticas en el comercio ha sido un excelente puntapié para plantear este tipo de temas en la opinión pública, debemos ir muchísimo más allá.

Todavía es posible comer en envases plásticos, con cubiertos plásticos y vasos plásticos. Cuando vas al supermercado, no te entregan una bolsa, pero las frutas y verduras que compras vienen en envases de plástico, los frutos secos vienen en potes o bolsas plásticas, el pollo y la carne viene envuelto en un film plástico.  Sí, el plástico sigue siendo parte -IMPORTANTE- de nuestro consumo diario.

¿Qué harías si te contamos que existe una nueva alternativa zero-waste de hacer tus compras, la que está siendo tendencia en los países desarrollados del mundo?

Así son los nuevos supermercados que están surgiendo en ciudades como Berlín, Madrid y Vancouver: una compra libre al 100% de residuos. Los productos de venden a granel, y la variedad no pasa sólo por los frutos secos, legumbres y abarrotes. También se venden productos de limpieza e higiene, carnes y pescados, frutas y verduras. El plástico no se encuentra en ningún rincón de estos almacenes: los productos se pueden envasar en bolsas de papel reciclado o en tarros de cristal que puedes llevar de casa o comprar allí y reutilizar posteriormente.

La idea original de este emprendimeinto se encuentra muy alineada con el movimiento Slow Food, una tendencia contra el fast food que estimula el buen comer valorando la calidad, la procedencia de la materia prima, lo regional y el modo de cocinar. El objetivo: promover la lentitud en la comida, los productos orgánicos y las recetas locales. Uno de sus cometidos es salvaguardar el patrimonio alimentario de la humanidad y concientizar sobre la soberanía alimentaria.

Se trata de comprar de forma diferente, acabar con las interminables estanterías repletas de productos procesados y dañinos para tu salud, y reemplazarlos por una alternativa transparente, que potencia la producción local y que no genera residuos.

¿Qué te parece esta propuesta zero-waste?

 

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