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Mujer 3.0

04.02.2016

Me quiero hacer la lipo… o no?

Cada vez la cirugía plástica es más accesible y común. Caer en la tentación de una lipo o de un aumento mamario es grande… pero nos hace más felices? Preguntas que debes hacerte antes de decir sí al bisturí.

Me quiero hacer la lipo… o no?

Domingo en la noche reviso twitter. Este titular conquista mi click: “Realmente ayuda la cirugía plástica a sentirse mejor? Sí, una pregunta repetida. El autor daba muchas cifras, pero quizá lo que más llamó mi atención fue el siguiente párrafo: “En general, el 85% de las personas que se someten a cirugía estética son mujeres. La mayoría están intentando atraer a los hombres. Así que nosotros, los hombres, debemos en última instancia aceptar nuestra culpa. Nosotros socavamos la autoestima de las mujeres. Y luego ganamos dinero gracias a esa insatisfacción”. Lo que más me gustó fue ese llamado a hacia el género masculino a hacerse responsable del tema. Después descubriría quien era Tom Shakespeare, el autor.

El lunes am tuve que llevar a una amiga a su primer control luego de someterse a una liposucción. Papada, brazos, cintura, cadera y espalda. Fajada con 32 grados en Santiago, anteojos oscuros a lo Pame Díaz se subió al auto y me dije: “estoy que reviento de lo hinchada”; soltamos una carcajada y partimos! Como toda consulta de cirujano plástico todo es albo, prístino y el ojo se te agudiza para descubrir si enfermeras y ayudantes han sido enchuladas.

Pasamos a la sala y mi amiga debe despojarse de las vendas que sujetan sus carnes. Es un solo morentón, pero ella no se queja está feliz y la verdad es que yo la animo. Si bien no le envidié la piel violácea ni el dolor sí que mis antenas se prendieron cuando las vendas cayeron al suelo: a sólo 3 días de la lipoaspiración ultrasónica (Vaser) y ya se notaba el resultado! Impactante. Y entonces por mi cabeza pasaron las posibles cuotas, créditos de consumo, en qué época me lo haría y si mejor no cambio el auto este año y opto por el cuerpo soñado… y comencé a divagar, dejándome llevar hacia el delicioso mundo de la vanidad. ¡Quién no ha soñado con ser la dueña de un cuerpo impactante y no tener que repetirse una y otra vez: debo aceptar mi cuerpo!

cirugia estetica

Pero volvamos al autor del artículo que inspiró esta columna. Investigué un poco más sobre quién era este hombre que aceptaba que ellos eran los mayores culpables de las inseguridades femeninas. Tom Shakespeare es doctor en ciencias sociales de la universidad de Cambridge, experto en discapacidad, genética y bio-ética, está posiblemente emparentado con el famoso escritor William Shakespeare, ha sido investigador en importantes universidades del Reino Unido, trabaja para la  Organización Mundial de la salud, es profesor en la universidad de East Anglia y escribe columnas para The Guardian. ¿Sorprendente no?
¿Porque es especialmente sensible al tema de la apariencia? El tiene acondroplasia (enanismo) y paraplejia. Y aunque reconoce que no le gusta mirarse demasiado en el espejo, claramente sus limitaciones físicas no han impedido sus notables logros. Por eso es tan importante su óptica sobre la belleza.

¿De quién es la culpa realmente de que siempre queramos ser diferentes o “mejores”? No faltará quien diga que a las abuelas no les quedaba otra que aceptar lo que Dios les había dado, pero hoy la medicina da otras opciones. ¿Nos hace más felices? En el corto plazo tal vez sí en la misma medida que un hombre es feliz cuando compra un auto deportivo. A la larga no, porque los problemas no desaparecen con un par de tetas con silicona o un derriere bien parado.

El hecho, es que las cirugías plásticas en el mundo van en aumento: son más accesibles y rápidas. Este mercado crece en un 20% cada año y ya en 2013 las cirugías en Chile llegaron a a 15 mil en 12 meses. En Estados Unidos se realizan al menos 15 millones de cirugías al año. Sin embargo, estas estadísticas no son directamente proporcionales a una población más feliz. Claramente.

Quizá la pregunta no es si después de la operación serás más feliz (a menos que se trate de una cirugía reconstructiva por daño o malformación), sino que la cuestión es: ¿Por qué quiero operarme ? ¿Estoy dispuesta al dolor? ¿Perder días de vacaciones para recuperarme? ¿A gastar ese dinero? ¿Voy a cambiar mi hábitos alimenticios? ¿El deporte será parte de mi vida? ¿Estoy dispuesta a llevar una cicatriz de por vida si la cirugía lo precisa? ¿Es para ser aceptada? ¿Es para que me quieran? ¿Es por darme el gusto? Todas deben tener una repuesta sincera, cualquier sea pero sincera.

La realidad es que la felicidad te durará lo que dura un vestido de temporada, pero una decisión acertada y tomada en conciencia durará para siempre.

 

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